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lunes, 3 de agosto de 2009

Banalidades de Agosto (I)

He llegado a la oficina maldiciendo como un pescadero, dado que Renfe Operadora, esa empresa creada para darle un impulso empresarial a los ferrocarriles españoles, ha suspendido durante las obras del Túnel de la Risa (la infraestructura que fue la niña de los ojos de don Indalecio Prieto) el Civis de las 7:06 que es el que cojo a diario para ir a trabajar. Y, como es habitual en Renfe Operadora, no hay forma de informarse de la suspensión salvo que uno se deje los ojos en un papel mal fotocopiado que hay colgado de la ventanilla de la taquilla.

No estoy de vacaciones. Seguiremos informando.

martes, 20 de enero de 2009

Colguémonos medallas

Hablaba con el Gentleman de una campaña para dar el Premio Príncipe de Asturias a Carlos Giménez. Y le comentaba, tristemente, que por mucho que tanto él, yo y muchos otros consideremos al señor Giménez un genio (soy fan del estilo realista en la historieta, lo siento) será imposible que le den el Príncipe de Asturias porque el Príncipe de Asturias no es más que una maniobra de marketing de nuestra Casa Real para pillar al famoso que esté de moda en el momento y hacerle una foto con el Kronprinz y su Barbie filantrópica.

Por si fuera poco, cada uno de los ocho premios viene acompañado, aparte de por la estatuilla de Miró, por 50.000 (cincuenta mil) euros españoles del ala. Mientras, la Reina de Inglaterra nombra Caballero del Imperio Británico a cualquier cretino por cero libras y cero peniques (bueno, más lo que cueste hacer la medalla) y obtiene más y mejor repercusión mediática.

España necesita mejorar su sistema de honores civiles. Debe de haber un punto intermedio entre los marquesados que el Carlangas reparte generosamente entre los ex-presidentes (suerte que Felipe dijo que no, así Aznar no puede hacerse con uno por pura tirria) y la simple palmadita en la espalda.

En España hay muchas condecoraciones civiles. Demasiadas, a mi entender. Hay tantas y tan parecidas entre sí, que normalmente el único medio de comunicación que las noticia es el BOE. Y, por si fuera poco, son de tan amplio espectro que no me extrañaría que el difunto Saddam Hussein tuviera una o dos.

Así pues, Ruina Imponente va a contribuir con su granito de anís para la mejora del sistema español de condecoraciones.

Debemos tener cuatro órdenes civiles diferentes:

  • La primera, y la más prestigiosa, deberá ser la buena: otorgada a aquellos españoles y españolas que hayan contribuido con su esfuerzo y trabajo al progreso de la Humanidad y al prestigio de España en el mundo. Podríamos llamarla la Orden de España. Estaría dividida en tres grados: Caballero o Dama (con Insignia) Comendador o Comendadora (con Medalla) y Maestre o Maestresa (con Collar). Debe ser entregada con suficiente largueza como para ser deseable y con la suficiente restricción como para no ser irrelevante. Por supuesto, siempre se entra con grado de Caballero o Dama; para subir en la Orden harán falta más méritos. El Rey (o, en su futuro y deseable caso, el Presidente de la República) nombra a los Caballeros o Damas por recomendación del Consejo de Ministros. La Orden está reservada para ciudadanos españoles; en casos absolutamente extraordinarios, puede otorgarse a extranjeros. Sus colores serán el rojo y el amarillo.
  • La segunda, menos prestigiosa, deberá ser la obvia: entregada a los ministros al terminar su mandato, a los funcionarios por tiempo de servicio, a los jueces del Supremo y del Constitucional, en fin, a todo aquél que haya contribuido tanto cuantitativa como cualitativamente al funcionamiento del engranaje del Estado. Podríamos llamarla la Orden de la Constitución, dividida igualmente en tres grados. Su color sería el verde.
  • La tercera, aún menos prestigiosa, sería la Medalla del Mérito, a otorgar por un único hecho memorable: salvar a niños de un incendio, ganar el Mundial de fúmbo, etcétera, etcétera. Sólo tendría un grado: una medallita plateada.
  • La cuarta es la que entregar a líderes extranjeros de visita o a gente famosa a la que queremos hacerle la pelota: el nombre técnico es "otorgada a aquellos ciudadanos o ciudadanas que hayan contribuido con su esfuerzo y trabajo al progreso de España y de la Humanidad y que hayan demostrado su consideración y aprecio por España y sus ciudadanos." Un buen nombre sería Orden de las Columnas de Hércules. Su color sería el azul.
Colguémonos, pues, medallas, y colguémoselas a todo el que se lo merezca. Y empecemos por Carlos Giménez.

Seguiremos informando.

martes, 13 de enero de 2009

Ham Watch (I): Call to arms

¿Se acuerdan de John? El grupo de réprobos con el que lo obtuve de botín ha vuelto a las andadas en busca de otras cuatro piezas de cerdo (de ésta vez pretendemos llamarlas como los Rolling Stones, y, como soy un aburrido, la mía se va a llamar Charlie Watts) y ha iniciado su participación en el torneo de pub quiz del Irish Rover, torneo éste que empezó el día de ayer.

En el anterior torneo, siempre que la alineación completa de Trío Calaveras & The Lady salió al campo, nos llevamos la victoria (y el bote) a casa. Probablemente mis compañeros no compartan mi opinión (y en consecuencia procedan a agredirme con objetos romos y contundentes cuándo vuelvan a verme) pero para mí eso es un problema.

Soy un tipo muy competitivo: necesito ación (sic), y por mucho que me guste ganar, ganar por once puntos (cuándo el máximo que se puede obtener en una partida son 64) me parece una sobrada y me da incluso hasta un poco de vergüenza. Cierto es que faltaban nuestros principales rivales del año pasado, que cuándo vuelvan nos harán pasar malos ratos; pero aún así, por lo menos yo necesito ación y aventura.

Apúntense. Formen un equipo, hágannos complicada la vida. Puede que no ganen (de hecho, ejem, lo más probable es que no lo hagan) pero se divertirán y nos divertirán. No necesitamos sparrings; de hecho, éstos ya vienen solos. Necesitamos equipos competitivos que den ación y emoción.

Pásense un lunes a las nueve; y vean qué pueden hacer contra nosotros.

Seguiremos informando.

martes, 30 de diciembre de 2008

Regalos de Navidad (II)

Y éste va para la todavía mademoiselle Celia, allá del otro lado del charco.

Mi intención era hacer vídeos subtitulados para todo el mundo, pero dado que estaba indeciso sobre si subtitular Northwest Passage, de Stan Rogers, o Mon Pays, de Gilles Vigneault (siempre la barrera lingüistica) mejor tirar por la calle de enmedio y hacer un instructivo artículo sobre

Cuatro Cosas que Hacer en Montréal mientras todavía eres un turista

Primera Cosa: Ir a ver un partido de los Canadiens. En Montreal, quizás aún más que en cualquier otro lugar de Canadá, el hockey es religión. En primer lugar, porque los Canadiens, junto con los Green Bay Packers de la NFL, son posiblemente el único "equipo" de las ligas deportivas profesionales norteamericanas. Cualquier otra franquicia puede mudarse a cualquier otra parte, pero los Canadiens jamás podrán moverse de Montreal: son parte integrante de la cultura, la historia e incluso de la política de Quebec (véase el Motín Richard de 1955). Una muestra de la importancia de los Canadiens está en el cuento "La camiseta de hockey", de Roch Carrier, un relato TAN transcendental para comprender las obsesiones nacionales canadienses que un fragmento aparece en el reverso de los billetes de cinco dólares. Cierto es que ir hoy a un partido de la NHL, totalmente aséptico y comercializado, no tiene ni punto de comparación con los años 50, con el Forum de los tiempos de "Rocket" Richard y "Boom-Boom" Geoffrion, abarrotado de gente y nublado del olor a humanidad y cigarrillos baratos; igualmente penoso es el hecho de que hace quince años que ningún equipo canadiense consigue llevarse la Copa Stanley, derrotados por equipos de lugares donde no hay nieve natural desde hace unos quince mil años. Pero en todo caso, es tradición, es historia y, qué rayos, quizás haya hasta suerte y los Habs ganen algo. Nota bene: si en la casa en la que estás no encuentras a nadie que quiera ir contigo, mejor será que empieces a preocuparte con qué tipo de gente estás viviendo.

Segunda cosa: Comer. Respeto, sin compartir, tu vegetarianismo, pero hasta tú has de reconocer que te privas de disfrutar de las típicas especialidades montrealesas. Si en algún momento decides que un día es un día, métete en la cola del boulevard Saint-Laurent con todos los demás y pídete (para llevar) un gran bocata de carne ahumada en Schwartz's. He de reconocer que no me atreví a enfrentarme a la heroica cola del restaurante, pero no me privé de mi bocata: me fui a Ben's, desgraciadamente hoy ya cerrado, y, superando mi habitual aversión a lo ahumado en nombre del turismo, me enfrenté al bicho. Lo primero que tengo que decir es que está sorprendentemente bueno; lo segundo es que, gracias a que la ley mosaica impide comer carne con sangre, la charcutería hebrea somete al trozo de pecho de vaca a tales tormentos que al final la sustancia ésta sabe a cualquier cosa menos a ternera. Si a ésto le sumamos las capas y capas de pepinillos, mostaza y chucrut, puedes terminarte tu bocata sin sentir la carne. Si aun así no te convences, podemos pasar a la guarrerida nacional de Quebec, la poutine, sobre la cuál creo que ya estarás más que bien informada. Dicen los puristas que es indispensable la salsa de carne, pero no es así: lo realmente importante son los pedazos de queso cuajado: deben estar absolutamente frescos, así que el plato (quicir) raramente resiste la exportación. Así que la mejor opción es hacértelas en casa: patatas fritas, queso cuajado (fromage en grains, dice el paquete) y una salsa de tomate natural y orégano (imprescindible que esté bien caliente). Si aún así te resistes a las guarreridas, pues, ya sabes: hacer la cola un domingo por la mañana en alguna de las panaderías judías del Mile End, llevarte una docena de bagels (recuerden: los bagels montrealeses han sido los primeros en ir al espacio) y tomarlos aún calentitos bajo un edredón bien grandote con zumo de naranja y litros de queso crema. Y basta ya, que tengo hambre.

Tercera cosa: Un paseo en bici. Obviamente ésto no es para hacerlo ahora, sino cuándo el invierno levante un poco el pie y la nieve dé paso al slush (me encanta ese nombre por lo gráfico y preciso) y el slush dé paso a una orgía de hojas y flores verdes. Montreal es, paradójicamente, una ciudad diseñada para el buen tiempo: parques enormes y preciosos, kilómetros de carriles bici, y elegantes y decorativas escaleritas de acceso a los edificios que se convierten en trampas destinadas a provocar esguinces y muerte en cuánto llega la primera helada. Ya he contado que cuándo alquilé una bici para pasear por la Isla Notre-Dame se me cruzaron dos castores por el camino (o eran castores o nunca he visto una rata tan grande en la vida) y estuve a punto de caerme en el canal de remo (por suerte, era agosto). Otro paseo bonito es por el canal de Lachine, pero éste requiere más tiempo. Y, desde luego, si tienes la preparación física adecuada y los suficientes bofes, puedes intentar trepar por el Mont-Royal (luego, como ya sabrás, merece la pena).

Cuarta cosa: El Estadio Olímpico. Sabes que te has convertido en un montrealés cuándo tu primera reacción al ver el complejo construido para las Olimpiadas del 76 es maldecir como un arriero a los Juegos, a las obras, a las deudas y a Jean Drapeau. Salvo a Israel, dudo que haya alguna parte del mundo a la que el período 1975-1980 haya sentado bien, y Montreal no fue una excepción. Por esa época se terminó el nuevo Palacio de Justicia (también llamado "¡Viva, hormigón pretensado y vidrio ahumado!") que le sienta a la Ciudad Vieja como un grano en la nariz, y se inauguró el Estadio Olímpico. Ve a verlo: es indudablemente espectacular. Y una vez lo hayas visto y lo hayas admirado, que te cuenten la realidad: que fue inaugurado, que no terminado, que el techo plegable jamás ha funcionado, que tuvieron que cerrar el estadio porque se cayó UNA VIGA en medio de los graderíos (afortunadamente, no había nadie), que ahora, si no fuera por los Montréal Alouettes, estaría vacío, y, por si fuera poco, se salió tanto del presupuesto que tuvieron que organizar una lotería especial, y aun así, sólo se terminó de pagar en 2004. Y recordar que salvo Nadia Comaneci, Alberto Juantorena y Teófilo Stevenson, los Juegos de Montreal fueron una bazofia miserable que nadie vio, nadie aguantó y nadie quiere recordar.

Así que aquí queda tu regalo. ¡Feliz Año Nuevo!

Seguiremos informando.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Regalos de Navidad 2008 (I)

Éste va para el Metalero: para su placer y la desesperación de los que le quieren, ¡progresivo italiano!



Seguiremos informando.

Feliz Festivus

Pues así, a lo tonto, ya son las segundas Navidades de Ruina Imponente. Como siempre, felicidades a nuestros lectores cristianos, y, a los que no lo sean, feliz Hannukah, Kwanzaa, Festivus o lo que les parezca más conveniente. A nuestros lectores musulmanes no les voy a decir nada, pues ya pasó el Eid y no me invitaron a cordero asado. Ah, se siente.

En todo caso, espero que, si van a sufrir la penalidad de no leer Ruina Imponente hasta entonces, les deseo unas fiestas estupendas, que disfruten de la compañía de los les quieren (y, sí, eso incluye al inefable cuñado que asiente con la cabeza cada vez que escucha La Tarde con Cristina) y que se lo pasen lo mejor posible.

Es lo único que les pido.

Seguiremos informando.


miércoles, 17 de diciembre de 2008

Notas japonesas

Todos los periódicos comentan la bajada de los tipos de interés de la Reserva Federal de los Estados Unidos, y todos coinciden: es una maniobra muy arriesgada. En todo caso, excitada por la posibilidad de dinero barato para seguir haciendo perreridas, las bolsas se han disparado... a excepción de una.

Si usted piensa que la burbuja inmobiliaria española ha sido grande, señora, es que no conoce la gran burbuja japonesa de los 80. En 1985, Ronaldo Reagan pidió ayuda a los bancos centrales del mundo para que los Estados Unidos pudiesen salir de la recesión. Hasta aquél entonces, el yen estaba tremendamente infravalorado con respecto al dólar; eso ayudaba a las exportaciones niponas, lo cuál cabreaba a unos Estados Unidos que se esforzaban día a día en promover el "buy American" sólo para ver como Toyota vendía cada vez más y más coches.

El Acuerdo del Plaza de 1985, entre otras cosas, devaluó el dólar respecto al yen. A partir de ahí, el yen se empezó a revaluar más y más. Y con ese dinero, Japón entero se fue de compras. Los mercados inmobiliarios y de valores se hincharon tanto, que pronto resultó más barato comprar el Rockefeller Center que un edificio de oficinas en Tokio. En aquellos tiempos, se decía que, si estuviera a la venta, el Palacio Imperial de Tokio y sus jardines valdrían más que comprar todo el suelo de Canadá.

Pero, como siempre pasa cuándo tu moneda está sobrevalorada (véase Argentina) el dinero se acaba y con él la fiesta. Las exportaciones japonesas pasaron a ser carísimas, Sony dejó de ser una marca barata para pasar al tope de gama (los coreanos se quedaron con el mercado) y todo se fue a la mierda tan rápidamente como había subido.

Y aquí llega mi punto: desde 1991 los tipos de interés del Banco de Japón oscilan entre 0 y 0,5 por ciento (ahora es del 0,3), y la economía japonesa no ha reaccionado nada, o casi nada, desde entonces.

De ahí mi falta de optimismo, y el de mucha gente. Y de ahí, que el único índice bursátil que no ha reaccionado con euforia a la decisión de la Fed haya sido el Nikkei de Tokio. Japan knows best.

Pero como no soy economista, en realidad a lo que iba era a despedir a un viejo señor japonés, que ésta semana ha dicho su último adiós:


El pasado día 14 circulaba el último tren de la serie original de trenes de alta velocidad japoneses, tras 44 años de servicio. Habla muy bien de la calidad de éstos trastos el hecho de que, a pesar de que los trenes de alta velocidad en Japón se retiran a los quince años de servicio, éstos hayan circulado, sin demasiadas complicaciones, durante casi el triple de tiempo.

Los Serie 0, como se les conoce ahora (para no confundirlos con el resto de trenes que circulan por las Shinkansen) fueron los primeros trenes de gran velocidad a ser construidos. Fueron la prueba definitiva de que había que tomarse en serio a la ingeniería y a la tecnología de Japón, y, sobre todo, fueron modelo e inspiración de todas las redes de alta velocidad que vinieron después.

Seguiremos informando.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Les presento a John

Éste hermoso jamón de Segovia, junto con sus compañeros Paul, George y Ringo, ha sido el botín del Torneo de Pub Quiz de "The Irish Rover" (temporada otoño 2008) obtenido por el ímprobo cuarteto que se hace llamar Trío Calaveras & The Lady, compuesto por The Lady, Aserraderos McNeil, el Príncipe de Beukelaer y aquí un servidor. Sirva ésta foto como conmemoración y homenaje a nuestro trabajo en equipo, a nuestra camaradería y a nuestra capacidad de beber pintas (de lo que sea) y que sirva como antesala a nuevos cachos de gorrino a obtener en el futuro.

Seguiremos informando.

viernes, 5 de diciembre de 2008

¿Saben inglés?

Pues léanse ésto: es lo más grande que he visto en mucho tiempo, y, por desgracia, acierta en el centro del blanco a la hora de definir mi concepto de las relaciones de pareja.

Por cierto, me voy a pasar el puente a Londres. Intentaré mantenerme en contacto, pero si no es así, nos vemos el jueves.

Seguiremos informando.

martes, 11 de noviembre de 2008

Aclaración

Y yo que me enorgullecía tanto de mi florido verbo:

La fiesta en La Parada de los Monstruos es éste sábado 15 a las 22 horas, como antes indiqué. El viernes 14 sigue siendo mi cumpleaños.

Seguiremos informando.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Momento friki donde los haya

Innecesario es decir, a éstas alturas del campeonato, lo mucho que me gusta The West Wing, o en nuestro idioma, El Ala Oeste de la Casa Blanca. Hablando con mi amigo Dani el otro día, comentaba lo mucho que me recordaba la campaña de Obama a la serie, e incluso las cosas que tenían en común el candidato Obama y el personaje interpretado por Ramón Estévez (a.k.a. Martin Sheen).

Aquí a su izquierda, Josh Lyman, vice-jefe de gabinete del presidente Bartlet: uno de mis personajes favoritos de The West Wing. Tímido en su vida personal, implacable e irónico en su vida profesional, es un maestro de la política a pesar de su juventud y es una de las figuras más reconocidas dentro de la política de Washington.
Y aquí a su derecha, el representante del 5º distrito de Illinois, Rahm Emanuel, conocido como "Rahmbo" y presidente del Comité Electoral Demócrata del Congreso: el responsable de decidir quién, dentro del Partido Demócrata, es digno de candidatarse a un escaño en el Congreso; y una vez decidido, organizarlo todo para que sea elegido. Al igual que Josh, es judío, tiene una lengua viperina reconocidamente feroz y es extremadamente competente en su trabajo.
A pesar de que Josh Lyman fue, sobre todo, un personaje creado por Aaron Sorkin a la medida de su amigo Bradley Whitford, Emanuel es, reconocidamente, una de las principales inspiraciones para el personaje de Josh, según, entre otras fuentes, éste artículo de Rolling Stone de octubre de 2005.

Bien, pues. Si no recuerdo mal, al final de la serie Josh Lyman se convierte en el jefe de gabinete (chief of staff) del nuevo presidente electo Matt Santos (Jimmy Smits) el primer presidente de los Estados Unidos procedente de una minoría étnica.

¿A que no saben una cosa?

Seguiremos informando.

viernes, 31 de octubre de 2008

¡Fúmbo!

Sí, amigos, como es viernes y me he dejado el cerebro en casa, toca meterse con temas de actualidad pero pasmosamente necios.

Conociendo mis antecedentes, tendría que dedicarme a mi habitual tarea de azote de la clerigalla, hablando de la fiesta de cumpleaños del hermano del Papa (-¿qué quieres por tu cumpleaños, Georgi? -Oh, algo sencillo, sencillo... - ¿Qué tal un concierto de Mozart en la Capilla Sixtina? -Pues algo así estaría bien...¿pero, no será muy caro? -Ach, no te preocupes por eso, si eso ya le pasamos la factura a otro.")

O entonces, la delirante nota de prensa de la Conferencia Episcopal (ya una tradición por éstas fechas) condenando la "fiesta pagana" de Halloween e incentivando a los devotos papis a preferir en su lugar la festividad de Todos los Santos, porque, atención, "fomenta la vida y no la muerte". Porque, como todo el mundo sabe, ir a misa y luego pasarse la mañana en el cementerio con la familia es un plan alegre, divertido y lleno de vitalidad.

Pero no, hoy es el día en el que voy a ponerme filípico con otro asunto, para alegría de mis lectores fumboleros.

Entre las múltiples cosas que descubrí durante mis partidas de pub quiz de los lunes, aparece el fascinante programa-resumen-comentario de la League One, que, en un alarde de confusión típicamente británica, es la tercera división inglesa. Una hora entera de programa, dedicada a resumir y comentar las emocionantes peripecias de equipos como el Crewe Alexandra, el Yeovil Town o el imposible Scunthorpe United.

Una cosa que me fascina del fútbol inglés es que todos los equipos, incluidos los que vagan por la quinta división o así, siguen teniendo una sustancial masa (el sustantivo es correcto) de aficionados. Cierto es que, en Gran Bretaña, el fútbol como tal no es un deporte, sino una excusa para hacer otras cosas accesorias que a la población local parece divertirle, como insultar cantando a grito pelado, beber cerveza hasta caerse y apostar.

Pero aún así los ingleses, en general, están bastante más apegados a su equipo local que en España. Una cosa que, en mi opinión, se ve reforzada por el hecho de que el sistema de la FA Cup, la Copa de Inglaterra, no sólo obliga a los equipos a tomarse la competición en serio, sino que permite a cualquier equipucho que tenga un año mágico plantarse en Wembley y pelear por una plaza en competición europea.

Es por eso que considero una aberración y una cobardía que la Federación Española, más preocupada por las collejas que pueden darle los grandes clubes (que al fin y al cabo son los que ponen la pasta) que por el amor al fúmbo (lo que es realmente su trabajo) hayan acabado con los restos de un experimento que permitió a la Copa recuperar su verdadero lugar como generadora de matagigantes y arción.

Pero bueno, en el fúmbo, quién sabe jugar, juega; quién no sabe jugar, entrena; quién no sabe entrenar, anima, y quién no sabe hacer nada se convierte en directivo de la federación.

Seguiremos informando.

domingo, 26 de octubre de 2008

Crónicas de un falso cultureta (IV): Venderse

Me pregunta aquí una amiga que que tipo de mujeres ando buscando. También criticó, y con razón, que cada vez que hablo de mí en el blog es para una sangrienta y dolorosa catarsis personal con muertos y heridos.

Y es que mi vida personal es algo bastante espinoso. Ya hace tiempo que dejé de ser el tímido inmisericorde que fui cuándo adolescente: cierto es que no tengo demasiados amigos, pero los que tengo son gente excelente con la que es tremendamente placentero estar (dice él en su casa un sábado por la noche, pero sin segundas intenciones, seriously), pero aún tengo cierta torpeza insólita al tratar con la gente, lo que me lleva a ser cansinamente indirecto y pasmosamente incompetente cuándo en asuntos de damas se trata.

Reconozco que no soy la persona con más sex-appeal del universo conocido. Tampoco es que ayude el hecho de que, aun sabiendo que los Morini tienen una reconocida y hereditaria tendencia a engordar, disfrute de los placeres de la buena mesa (y de la mala también, véase Kentucky Fried Chicken) sin ningún complejo de culpa. Y lo que es peor, por mucho que mis amigos se esfuercen denodadamente en ayudar, mi gusto en el vestir sigue siendo lo que bienintencionadamente puede calificarse de "conservador", y, de forma más realista, como "aburrido": ir vestido con camisa marrón, pantalones marrones y jersey (lo han adivinado) marrón no sólo no es raro en mí, sino hasta habitual.

Y es que incluso en la conversación, lo que debería ser mi fuerte, no me muevo con soltura. Por un lado me resulta tremendamente incómodo hablar por teléfono: soy incapaz de mantener larguísimas conversaciones, y en la mayoría de los casos se hace obvio que quiero cortar la conversación lo antes posible. Y por el otro, muchas veces soy un conversador contradictorio: cuándo no hablo como una ametralladora (normalmente de los frikismos que me resulten agradables), me expreso con monosílabos, sin nada más sustancioso que un "claro", de vez en cuándo. Por no hablar del hecho de que cuándo una mujer me resulta atractiva eso se nota de forma espantosamente evidente.

Joder, se estarán diciendo; ¿y el artículo trata de venderse? Y es que lo cierto es que lo más complicado del asunto es que mis principales defectos son el que no sé mentir y que no sé mantenerme firme en mis posiciones.

Y es así porque a pesar de que son terribles defectos (al fin y al cabo, seducir, salvo que uno sea George Clooney, siempre consiste en mentir un poco), me siento tremendamente orgulloso de ellos. Y no pienso abdicar de ellos.

La cuestión es que acostumbrado como estoy a reconocer y a reírme de mis propios defectos, sumado a que tampoco me gusta llamar mucho la atención (salvo en mis momentos pseudoetílicos) me cuesta reconocer mis propias virtudes. Y aún menos en público. Quizás eso sea lo que lleve a que mucha gente sólo sepa de mis experiencias vitales, muchas de las cuáles podrían calificarse de extraordinarias (he viajado por tres continentes, en muchos casos solo; he ganado un concurso de la tele; he nacido en Brasil) por boca de terceros o tras conocerme desde hace mucho.

Quizás mi principal virtud, de la que me siento más orgulloso, es que intento con todas mis fuerzas ser lo que se da por una buena persona. Intento ser generoso, intento ser educado (hasta lo folclórico, en ciertos casos) e intento ser agradable. Intento no ser pedante (a veces no me sale) e intento no abrumar a la gente (tampoco me sale a veces)

Aparte, naturalmente, de mis inagotables ganas de compartir lo mucho que sé de un montón de cosas, y, por la otra parte, de aprender muchas cosas más. Dudo que haya algo que me dé más placer que charlar durante horas de todo un poco con gente divertida e interesante.

Como habrán visto, soy terrible hablando bien de mí (parezco un perfil de una de éstas páginas de "Busco pareja") así que voy a abreviar y voy a ir a la pregunta que originó éste artículo.

Para empezar, no voy a ser hipócrita: el físico sí es importante. No es tan importante como otras cosas, pero sí cuenta. Por otra parte, no desesperen: siempre he sido del tipo patito feo, del tipo sosa, del tipo ratoncito, nunca me han gustado las bellezas despampanantes. Siempre he tenido una reconocida pasión por la sutileza. Pero ya he hablado del tema aquí.

Ésta pasión por la sobriedad se hace extensiva a la forma de vestir. Maquillaje sí, pero discreto; ropa sencilla, pero elegante; para mí, lo importante es lo que hay dentro.

Y es que el asunto se resume en que sea capaz de aguantar mis idiosincrasias y tener las suyas, reírse de mis chistes y yo de los de ella, contarme historias que no sepa y escuchar con interés las mías. Pueden gustarnos cosas totalmente opuestas; de hecho eso estaría mucho mejor. Pero hay cosas que debería despreciar con la misma energía que yo, por ejemplo: Aznar, el catolicismo ultra, el Intelectual Pedante Español ® y cualquier música emitida por los 40 Principales de 1999 en adelante.

Ah, por cierto, no es imprescindible que sea española. De hecho, y ya que estamos, nunca me he sentido tan abrumadoramente rodeado de mujeres atractivas como esa semana que pasé en Montreal. Prueba de que el mestizaje es bueno: junta a las francesas con inglesas y escocesas y ahí lo tienes.

En fin, me voy a la cama, antes de que siga desvariando más.

Seguiremos informando.

viernes, 24 de octubre de 2008

Gracias

Con las crisis varias, el tiempo revuelto, las damas que no me hacen caso, necesitaba algo para dejar de estar tan plof y escribir de una santa vez.

Pero ésta tarde he leído la historia de una confederación de ateos británicos (tenía que ser) que, hartos de ver propaganda religiosa por todas partes, se cotizaron para comprar ésto:


Un espacio en varios autobuses londinenses, en líneas céntricas, durante tres meses. El mensaje es claro y sencillo: "Probablemente Dios no existe. Así que deja de preocuparte y disfruta de tu vida."

Gracias, señoras y señores británicos. (¿Alguien se apunta para una iniciativa similar en la EMT? Yo pongo 20 euros.)

Por otro lado: es a mí a quién le corresponde agradecer a mi corresponsal granadino-canadiense por haberse acordado de mí. Ha sido un verdadero placer.

Y felicitar el cumpleaños a mi maestro el Metalero, así como a la Lady Teresa; en ambos casos espero tener el honor de participar en cualesquiera celebraciones que convoquen (ejem, ejem)

Seguiremos informando.

jueves, 2 de octubre de 2008

Ovación y saludos

Era (y es, a espera de su definitivo regreso al críptico mundo de lo hip) duro ser fan de R.E.M. Por supuesto que lo más conocido de R.E.M., y al fin y al cabo por lo que la gente va a los conciertos, es por Losing my Religion y por los dulcémeles y mandolinas de Out of Time en general; en fin, por los discos más comerciales. Es por eso que mucha gente, amigos míos de recto criterio incluidos, tienden a ignorarlos y/o despreciarlos, opción que es del todo respetable.

Otro motivo para el desprecio era el hecho, incontestable, de que los últimos discos eran un poco mierdas. Lo cuál es positivamente cierto: a pesar de que a mí me gustó Up (soy de los pocos, pero es que soy asín de raruno) y Reveal era medianamente tolerable, Around the Sun era un truño jamaicano con pocas cosas salvables.

Pero bueno, un fan es un fan, así que apoquiné las 55 del ala para ir a la plaza de Las Ventas, que no había pisado en mi vida consciente (mi hermano dice que fuimos de pequeños, pero la fiabilidad de mi hermano para éstas cosas es un poco mala). Y yo que no me traje la cámara de fotos en previsión de los Tintin Macutes de la SGAE apostados en la puerta; resulté ser el único en no traerla.

Llegué allí sobre las siete y nada más entrar en la arena (yo soy de los de entrada general ¿qué se creen?) no tuve ningún problema en aposentar mis reales en el suelo a esperar. Entre accidentes varios, una constitución no muy atlética y una barriga considerable, mis piernas en general y mis tobillos en particular no tienen mucha capacidad para sostener mi pobre y pesado esqueleto, así que quedarme de pie dos horas y media no era una opción a considerar. En una posición generalmente peligrosa (minis de cerveza que se derraman, pisotones, etcétera) llamé la atención de una pareja, él neozelandés, ella madrileña; por lo que me contó, ella era de las que se hicieron fans a los dieciséis (como yo) pero luego lo dejaron (no como un servidor, que siguió explorando)

A las 20h30 en punto me puse en pie, noté con satisfacción que estaba a seis o siete filas del escenario y entraron los teloneros: We are Scientists, una reedición más de la fórmula Arctic Monkeys/White Stripes/Arcade Fire: doble bombo, acordes de guitarra sencillos y práctica ausencia del bajo; sobre las letras, pues, sinceramente, no parecían demasiado complicadas. En fin, nada que mereciese una atención plena y dedicada. En pleno recital, entran en escena tres personas, dos chicas y un chico: no hacía falta mirarles durante demasiado tiempo para darse cuenta de que eran italianos (Y, por supuesto, él abrazando a las dos) . Entrando entre el público como un elefante en una cacharrería, se dedicaban única y exclusivamente a sacarse fotos a sí mismos, incluso (y lo que sorprendió más a los presentes) cuándo Mike Mills (el bajista de R.E.M.) entró a tocar al escenario con el grupo. Dado que no hacían más que chocarse conmigo, y dado en un par de ocasiones el italiano, que llevaba una melopea del quince, extendió su abrazo colectivo hacia mí (para los que conozcan las fases de la borrachera: los italianos bebidos normalmente viven largas fases de "exaltación de la amistad") puse gestos de resignación y entablé conversación con el grupo.

Eran, naturalmente, tres Erasmus, dos de ellos de Derecho, la otra de Sociología, en distintas fases de la carrera, los tres en la Carlos III. A pesar de que la que estudiaba Derecho estaba más buena (innegable) la que estudiaba Sociología llamó más mi atención: estaba menos borracha y, recordemos, no estudiaba Derecho. Por lo que sé, se llama Roberta, y, aunque no nos volveremos a ver (fui tan salame que no le pedí el teléfono), al menos sé que comparte mi opinión acerca de cantar en los conciertos.

Bueno, al ajo, ¿no? Al contrario de lo que dice la crónica de El País, What's the Frequency, Kenneth? fue la segunda canción en sonar: empezaron con Living Well is the Best Revenge, en mi opinión el mejor tema del último disco, un tema de rock de verdad y con una letra como las que me gustan a mí, de desafiante despecho (Todos tus tristes y perdidos apóstoles / Bufan y murmuran mi nombre / Ahogándose en los huesos que les tiras / Pero no quiero sentarme a darle vueltas / Porque vivir bien es la mejor venganza / Cariño, te llamaba por eso)

Pero sí, luego los clásicos de todos los tiempos, desde los que todo el mundo se conocía, como Walk Unafraid o Imitation of Life, hasta los que sólo conocían unos cuántos, como Ignoreland o Bad Day, pasando por las que sólo conocía yo y unos cuántos frikis más, como Circus Envy o These Days (¡viva!)

En general un concierto más rockero que otra cosa: de las baladas, Strange Currencies (mi himno nacional) a destacar.

R.E.M. en directo gana miles de puntos. Michael Stipe, cuándo entra al escenario, parece un viejuno: cuándo termina el concierto, parece más joven que yo. Peter Buck es decididamente un borracho (mientras que Stipe se tomaba agua mineral y té en las pausas, Buck ahí, con el vinaco) pero toca la guitarra como un condenado a muerte, mientras que Mike Mills, el friki (de un grupo ya de por sí) tuvo que pugnar contra un bajo que no sonaba y un público que se empeñaba en hacer todas sus partes vocales.

Bueno, ésto es lo que he podido sacar en claro: en pleno curro y tras cuatro horas de sueño.

Seguiremos informando.

martes, 30 de septiembre de 2008

Notas desde el caos

He vuelto, pero tengo una semana algo raruna. Mañana tengo el concierto de R.E.M. (sí, confieso) y unos horarios algo complejos en el curro.

Hay temas para escribir, pero por ahora, las fotos del viaje.

Seguiremos informando.

martes, 23 de septiembre de 2008

Notas Lusitanas (I)

Sí, amigos, estoy en el Lisbon Old Town Hostel, en el Barrio Alto de Lisboa, pegándome panzadas de reír y de comer. Voy a estar unos cuántos días por aquí.

A pesar de que mi manifiesta intención es no tocar el ordenador hasta mi regreso, saben perfectamente que la cabra tira al monte y a lo mejor vuelvo para comentarles cosas.

Mientras tanto, si se aburren, miren mi canal en el YouTube. A lo mejor encuentran algo que les gusta.

Seguiremos informando.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

And when I die...

... quiero que mi funeral sea así.



Nota: Para entender el chiste, es importante conocer el Sketch del Loro.

Seguiremos informando.

domingo, 14 de septiembre de 2008

... Laurel con leche

A ver, como decía Jack el Destripador, vamos por partes (pulse el botón rojo)

Pasé la Noche en Blanco con mi estimado amigo Hidalgo y su encantadora compañera de andanzas. El plan era ir a ver a la Orquesta Nacional de Jazz en las escalinatas del Congreso, luego ir a ver al funambulista que iba a cruzar Alcalá por su parte más ancha, y por último ir al Templo de Debod a ver el mar embotellado que allí presentaban.

La noche estaba definitivamente mejor para salir que la del año pasado, cuándo hizo un calor pastoso que a mi entender, aumentaba el cansancio, y, en consecuencia, la confusión. Ayer hacía fresco (frío para algunos) así que las aglomeraciones no se volvían tan desagradables.

La Orquesta Nacional de Jazz es, en principio, una contradicción en los términos; un arte subversivo y basado en la improvisación y en "el caos medido" no combina bien con el concepto de orquesta nacional: funcionarios en frac tocando instrumentos bajo la batuta de un director.

Y en principio, los peores temores tomaron cuerpo: empezaron en quinta, con una basura posmoderna flamenco-fusión-free-jazz que dejó al público más atónito que embelesado.

Pero los jazzmen (y women) que había sobre el escenario sólo estaban entrando en calor: conforme se fueron liberando de las heterodoxias del programa se sacaron un "I've got rhythm" de la manga que sacó del público las primeras aclamaciones.

Mucho tiene que ver el director de la orquesta, Ramón Farrán, un señor cincuentón de éstos adorables que era pródigo en las tres cosas que los músicos aman: respeto, reconocimiento, y ganas de jugar.

Pero la estrella de la noche fue Antonio Canales. El bailarín entró en escena, se sentó, vio como la jam session se acomodaba para dejarle sitio, se levantó y calló al público. Yo estaba boquiabierto, como todo el mundo. Como un señor que tiene más o menos mi tamaño lateral puede levantarse y hacer eso con los pies, no lo sé. Pero en aquél momento, la plaza de las Cortes vivió un momento de magia; por otra parte, el único de la noche.

A partir de ahí, el público se soltó, y las siguientes jams fueron aplaudidas y bailadas con entusiasmo. Lo único problemático fue la pésima realización de sonido; los continuos gruñidos y explosiones de los altavoces hacían crujir y rechinar los dientes, tanto del público, como de los propios músicos.

El concierto, entre saxos y flautas, empezó a las doce y veinte, cuándo el funambulista estaba previsto para la una; pero bastaba mirar hacia arriba, hacia donde ondeaba la bandera sobre el Congreso, para darse cuenta que sólo a un loco redomado se le ocurriría subir a la azotea del Círculo, cuanto menos cruzar Alcalá sobre un cable. El viento estaba muy fuerte y coincidimos en que el funambulista decidiría preservar su vida y no salir, así que preferimos quedarnos y ver el concierto hasta el final. Afortunadamente, tuvimos razón.

Seguimos hacia el templo de Debod, y a pesar de tener los pies destruidos fuimos caminando. Tras asomarnos al rubí gigante de la plaza de Oriente (nido de chonis queriendo sacarse fotos) y la luna colgante de la plaza de España, llegamos al templo de Debod, donde entre la alternativa de quedarnos dormidos entre los árboles y volver a casa, elegimos prestamente la segunda.

En resumen: ésta vez elegí qué quería hacer y lo hice, por lo que evité el caos de la pasada edición, que me hizo marcharme al Zaratustra (snif) a beber minis de Coca-Cola.

Dos cosas a criticar: primera, la über-pseudo-intelectualidad de la Municipalidad, que insiste en hacer cosas respecto a las cuales la única reacción posible del público es hacer "aaaah". Cierto es que no hay que caer en el populismo y traer a Bisbal, pero entre Bisbal y ésto hay pasos intermedios y más didácticos. Igualmente estaría bien que las embajadas y casas regionales instalasen tenderetes de comida típica. Los sentidos no son sólo la vista y el oído.

Y segunda, la habitual y totalmente vergonzosa indiferencia del Consorcio Regional de Transportes hacia éste tipo de grandes eventos, que le hace mantener las mismas frecuencias y número de autobuses nocturnos hacia la periferia (3 millones de personas, remember) que en una noche de sábado cualquiera. Al ver como 90 personas se agolpaban para subir en un autobús de 42 plazas, no quise ni esperar a los municipales. Me volví en taxi.

Y, ahora, turno de respuestas:

Rubiano: De nada, hombre.

Gentleman: Pues nada, un día de éstos hago un artículo sobre armamento del siglo XVI, que entre bombardas y culebrinas sólo nos vamos a entender vuesa merced y yo.

Celia: A ver, cuándo me refiero a opusitas me refiero a señoritas de mirada altiva y gélida cuya única vocación aparente es llevar una vida virtuosa y estudiosa. Siempre he tenido vocación de pervertidor. Y así me va.

Sarah Palin puede ser todo lo puritana que quieras, pero se le puede ver en los ojos una actitud folksy hacia el sexo que traducida al castellano sería "Espatárrate Genara que te la clavo". Nada erótica. Además, las maduritas no me van.

JaviHeavyRIP: ¿Conque la Universidad de Navarra, eh? Sepa usted que uno de mis objetivos, si algún día el Poder cae en mis manos (inserte risa malvada aquí) es hacer que los títulos universitarios como el suyo (si ya lo tiene, si no, el que piense obtener) tengan que pasar por los mismos procesos de convalidación que pueden tener los títulos de una universidad extranjera. Aquí el único título universitario con validez prima facie sólo puede ser el emitido y certificado por el Estado. Los demás, a mirarlos.

En todo caso, yo ya tuve apuros con una canadiense de origen neerlandés, como no, en Rotterdam. Se llamaba Élise y era, como ya dije antes, una puritana frígida y altiva (pero rubia, alta y tremendamente encantadora) . Por supuesto, me convertía en una pasta gelatinosa y balbuceante nada más verla, y terminamos muertos de miedo el uno del otro. En fin.

Respecto a lo de los presupuestos, Miguel Sanz está descubriendo ahora que lo de la gran coalición quizás no fuese tan buena idea después de todo. Con el PSN-PSOE apretándole los huevines y la coalición socialistas-nacionalistas siempre posible (era mi opción deseada, de todas formas; para mí, Patxi Zabaleta tiene unos huevos como piedras de molino) UPN tendrá que pasar por el aro y comerse los presupuestos con patatas. Obviamente los del grupo parlamentario no quieren que les corran a collejas cada vez que se metan en una misma sala con los del PP, pero en España, la independencia del parlamentario es un chiste. Harán lo que les diga Pamplona y santas pascuas.

Por último, el título de éste artículo es una dedicatoria al para mí gran ausente de la noche de ayer, mi maestro el Metalero, que, empeñado en aprender suficiente inglés para convertirse en profesor de secundaria y entender las letras del rock progresivo, está prácticamente desaparecido. Él será capaz de descifrar el título original del artículo.

Seguiremos informando.

jueves, 31 de julio de 2008

Todo blog tiene un artículo de éstos

Seguimos con los frikismos. Es que hacía mucho que no me ponía decididamente geek en éste su blog.

Quisiera responder al amigo troll que se pasó por aquí hace unos días e informó que dado que nadie lee éste blog (eso dijo), para el trabajo que me doy (al menos reconoce mi talento) mejor sería que no fuese patético (sic) y que me dedicase a la masturbación.

Amigo troll: Partamos de la base de que la masturbación y "Ruina Imponente" no son incompatibles entre sí, y por respeto a los lectores no me abundaré en detalles sobre el tema. En todo caso, hacer éste blog no me supone ningún esfuerzo; si lo supusiese, un servidor, que es más vago que la Bernarda (la que hizo la casa redonda para no tener que barrer rincones) sería el primero en abandonarlo.

Sin embargo, la tan segura afirmación de que nadie me lee despertó mi curiosidad y me fui a por la evidencia empírica: Google Analytics. Ésto es una herramienta divertidísima que se instala en la página web y que registra cuánta gente me lee, desde dónde me lee, cuánto tiempo me lee y como rayos ha llegado a mi página.

Sí, es ceder ante el mal, pero al menos yo no he cedido lo suficiente para tener un GMail, donde a cambio de los 2 gigas de marras le das derecho a Google para que pueda leer tus mails. Ahí no paso.

A lo que íbamos: durante los últimos 15 días han visitado ésta su página web 119 visitantes únicos absolutos: es decir, se ha leído desde 119 direcciones IP diferentes. Obviamente, si lo comparamos con Microsiervos o Escolar, salgo perdiendo. Pero, naturalmente, yo no soy ni lo uno ni lo otro, y en realidad, ni ganas que tengo. Pero 119 personas son unas 90 personas más de las que pensaba que iban a leer éste blog en algún momento, por lo cuál, ¡albricias!

Más divertidos son los detalles. Por ejemplo, el 50,2% de los lectores de este su blog aún usan Internet Explorer, que, como todo el mundo sabe, es el Mal. Así que les recomendamos encarecidamente que se pasen a Firefox u a Opera. (Que a éstas alturas les tenga que explicar éstas cosas...)

Más tremendo, en mi opinión, es que haya más gente que ha leído Ruina Imponente en un Mac (9,96%) que en Linux (8,37%). Visto el hecho que no conozco a nadie que tenga un Mac, es una noticia importante. En todo caso, igual: si tienen una videoconsola, pásense a Linux en cuánto puedan. Que ya no muerde.

Lo mejor de todo es que he descubierto páginas que enlazan con la mía y de las cuáles no tenía noticia: conozco a los responsables de algunas de ellas, tal como es el caso de Meta (la página hace que se cuelgue el navegador, dale una ojeada) o sir Henry-wan (que Alá guíe sus pasos en el único reino del mundo con un trekkie en el trono), pero de otros no tenía idea, como es el caso del señor Galiceiro, que espero que al menos salude.

Como corresponde, pasarán a la lista de los Arquéologos Aventureros, que registra a casi todos aquellos que enlazan con Ruina Imponente (¿Seguro que Fotolog no permite RSS, Rubiano?)

En todo caso, gracias a todos los lectores y lectoras de Ruina Imponente. Si escribo es por ustedes.

Seguiremos informando.

(Actualización, 1 ago, 8h15): Pues sí, Fotolog permite agregación RSS, pero por Cristo bendito, qué difícil lo ponen. Ya estás en la lista, Rubiano.