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martes, 20 de enero de 2009

Obama en las alturas

Bueno, señora, y yo que iba tan bien a camino de los más de veinte artículos en enero. Creo que sólo un mes me he pasado de los veinte artículos, y eso porque hubo elecciones generales y tuve uno de éstos síncopes pseudorrománticos que solo me pasan a mí. En fin, he vuelto a pasarme una semana sin escribir, y ante ésto solo puedo decir, para desesperación de mis lectores, que es mi blog y me lo follo cuándo quiero. Y dado que con ésto se van mis esperanzas de convertirme en una figura relevante en la blogosfera hispana, vamos con lo que vamos.

A las diez de la mañana, hora oficial del Este, quicir, a las cuatro de la tarde hora hispana, empezarán las ceremonias en las que Barack Hussein Obama jurará su cargo como Presidente de los Estados Unidos. A éstas alturas del campeonato debe quedar claro para todo el mundo que lo único que se debe esperar del nuevo presidente es que tenga capacidad de pensamiento abstracto.

La historia recordará a George W. Bush como (esperemos) el último presidente de los Estados Unidos que gobernó única y exclusivamente basado en unos principios ideológicos inamovibles. Obama, por mucho "Yes, we can" y "El triunfo de la esperanza" que proclame, es, por encima de todo, un pragmático, una persona que es suficientemente realista con el mundo que le rodea como para poner a un perro viejo (con perdón) de la política como Hillary Rodham, señora de Clinton, en la secretaría de Estado.

Y como yo siempre he admirado a los pragmáticos, no tengo más que decir que amén. Y aleluya.

En todo caso, no se piensen que George Bush se va sin admirador alguno. Estoy convencido que en Prishtina se nombrará una calle en su honor. Supongo que, hasta éste verano, también tenía un hueco reservado en Tbilisi, pero creo que ya no.

El debate que la victoria de Obama ha despertado debe llegar lo antes posible al conservadurismo español. El movimiento neocon ha muerto porque la realidad tiene la puñetera costumbre de ser de izquierdas; y uno no puede dejar que una fanática como Esperanza Aguirre, capaz de vender a su madre si así consta en algún libro de Friedrich Hayek, tenga aún más poder para joder a los ciudadanos. Pero me estoy desviando del tema.

Barack Obama es inteligente, articulado y, sobre todo, sabe lo que quiere. Va a ser tremendamente duro: para él, y para todos. Y desde aquí, no podemos sino desearle suerte.

La necesitará.

Seguiremos informando.

viernes, 29 de febrero de 2008

Supervivientes: FARC

Con tres televisiones públicas a las que alimentar de programación y terminados ya los temas de posible arenga en Aló, Presidente, el gobierno venezolano presenta un nuevo show para la diversión y el entretenimiento de las masas bolivarianas.

Sí, amigos, porque viendo por televisión las "dramáticas escenas", implicando helicópteros, citas a ciegas en lugares ocultos, gobiernos nacionales implicados, los rescatados llorando a la llegada, Chávez suplicándole a Marulanda que "mueva a los retenidos de sitio"... Con todo el respeto del mundo, es algo realmente enternecedor, pero en el momento en el que pones una cámara de televisión a propósito se convierte en el reality-show más caro y elaborado que ha visto Sudamérica.

Y por si fuera poco, el que faltaba para el duro se ofrece para entrar en la casa: sí, amigos, nuestro amigo Monsieur le President, a quién, como ha quedado más que claro, le gusta más una cámara que a mí el Kentucky, quiere ir a la jungla a por la senadora desvalida.

Uno puede tomarse éstas cosas por el lado sórdido-festivo y hacerse las preguntas de rigor: ¿se llevará a la Bruni? ¿Irá en un Dassault prestado un algún amigo trillonario? ¿Pagará Paris a las FARC en armas, en oro o en euros (dólares no, gracias)?

Pero es que lo piensas en serio... y no, no puedes. Déjemoslo ahí.

Seguiremos informando.

martes, 4 de diciembre de 2007

Wake me up before Hugo go

Éste fin de semana se produjeron fascinantes procesos electorales en sendas repúblicas donde el populismo es rey y el dinero del petróleo da para muchas cosas.

Por una parte tres millones de venezolanos prefirieron quedarse en casa que votar que "no" a Hugo Chávez. El referéndum venezolano ha probado que el régimen chavista está lejos de ser el "socialismo del siglo XXI" que tanto pregona la República Bolivariana, sino el viejo Populismo de Izquierdas de Toda La Vida™, donde las capacidades taumatúrgicas están en manos del Líder Mesiánico, y no en sus ideas. En todo caso, ahora está la verdadera prueba: ¿será capaz nuestro Hugo de utilizar los plenos poderes que el Parlamento ha puesto en sus manos para desafiar la voluntad popular? Personalmente, creo que no. Chávez es un showman, pero está lejos de ser idiota y ha demostrado bastante astucia. La legitimidad electoral garantiza la neutralidad internacional hacia su régimen: todo el mundo le ve como un posible dictador, pero sólo posible.

Y mientras, en la Rusia putinista, elections vote you. Está absolutamente claro que el fraude ha sido generalizado en las zonas rurales (en Chechenia los resultados oficiales son de 99% a favor de Putin), que en la Duma Federal ha entrado quién Putin ha querido y que Rusia sigue adelante en su proceso de convertirse del todo en una autocracia regida por una clase empresarial con charreteras. Vladimir Vladimirovich no necesita legitimidad electoral; el hecho de que pueda dejar a 55 millones de alemanes sin calefacción en invierno con sólo una llamada de teléfono garantiza que le dejen las manos bastante sueltas para hacer lo que le plazca.

Si le preguntan a éste su corresponsal, estoy bastante más preocupado por lo segundo que por lo primero. Pero claro, aquí estamos más preocupados en dejar al Carlangas en buen lugar.

Seguiremos informando.