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miércoles, 26 de diciembre de 2007

Un rey menos

Mensaje del Carlangas a la nación española: no sé en sus casas, pero en la de mi abuela ver a toda la familia viendo el mensaje del King se convierte en un espectáculo en sí mismo. Los habituales comentarios: "Está más viejo", "Cuánto pote le han tenido que meter", "Y ahora... ¡cambio de cámara!" van complementados con las menciones a la actualidad: "A que no habla de la hija", "A ver si habla de Chávez", "Esa foto del Rey de jardinero no se la cree ni él" para terminar con las referencias al tiempo: "Éste año se está alargando", "Se tendrá que levantar a mear", y, como no, la celebradísima "¿por qué no te callas?"

Sí, ya van treinta y dos mensajes de Nochebuena de S.M. el Rey (complementado por el inefable publirreportaje "Actos de la Familia Real", que en la redacción del Telediario debe de ser un castigo destinado al periodista más detestado, el becario más pringado y el que tiene que complementar la paga de Navidad con horas extra (o a lo mejor por los tres) y España sigue teniendo un rey, una Casa Real, infantes e infantas y toda la caterva. Aun así, el republicanismo progresa: a ver quién va a ser el primero en ignorar positivamente el mensaje del Rey a favor de la unidad contra el terrorismo. No miren ahora, pero creo que llevará bigote.

Donde realmente ha progresado es en Nepal, donde el año que viene, Brahma mediante (hasta ahora, el único país oficialmente hindú del mundo; India es un estado laico) los ciudadanos darán la patada al rey Gyanendra y proclamarán la república, poniendo fin a casi treinta años de guerra civil entre el Partido Comunista de Nepal (maoísta y, en consecuencia, pelín republicano) y la monarquía.

El rey Gyanendra fue ese simpático señor que asumió el trono tras un extraño episodio que en su día califiqué de "ruleta nepalí" (una evolución de la ruleta rusa que implica poner una metralleta en el centro de la mesa y apretar el gatillo) y capaz de dejar a Hamlet en mantillas: el hijo del monarca reinante entra borracho y armado con una Kalashnikov en el palacio real y dispara a todo quisque, antes de pegarse un tiro en la cabeza: curiosamente, Gyanendra, hermano del rey, no estaba en ese infausto momento (ejem)

Dado que lo de Gyanendra era demasiado turbio para todo el mundo, estaba claro que la monarquía no iba a durar demasiado y así ha sido.

Uno menos. Quedan 27.

Seguiremos informando.

martes, 13 de noviembre de 2007

¿Y el príncipe? ¿Se sabe defender solito?

Prensa y público son unánimes: en Santiago de Chile el rey de España se ha portado como se portaría cualquier español en similares circunstancias, y, por ello, ha sido vigorosamente aplaudido.

Ya sabemos, por tanto, que el Carlangas tiene la capacidad de resolver una discusión a su favor a través del reconocido Spanish Assertiveness Method®, es decir, hablar más alto y/o decir algo más burro que tu rival, y, si imprescindible, hacerle un frac de hostias.

Al mismo tiempo, en Madrid, se celebra el juicio contra los dos integrantes de la plantilla de El Jueves que cometieron el grave delito de publicar una portada que mostraba al príncipe y a la princesa de Asturias en el acto carnal. El hecho de que en éste país haya programas de televisión donde unas imágenes sacadas con una cutre-cámara de visión nocturna de alguien mesándose la frente ya son prueba (quicir) de alcoholismo galopante y delirium tremens no ha sido inconveniente para que la Fiscalía General del Estado se haya tomado ésto bastante en serio.

Cada vez más tengo la sensación de que todo ésto ha sido un calentón de alguien (no quiero saber de quién). Espero por el bien de todos que éstos muchachos salgan a la rue libres de multas y cargos.

Actualizaré cuándo vuelva del trabajo, opinando sobre el veredicto.

Seguiremos informando.

Actualizo: tres mil euros es lo que cuesta hacer un chiste sobre el Príncipe de Asturias. Cuándo los tribunales cuantifican el honor de uno, uno deja de valer lo que vale y empieza a valer lo que cuesta.

Seguiremos informando.

domingo, 11 de noviembre de 2007

No le interrumpan la siesta al Rey

Va a ser duro aguantar a la caterva de perroflautas pro-bolivarianos quejarse de la "agresión" por parte del king al profeta venezolano. Igualmente duro va a ser aguantar a la derecha canina que acusará a Zapatero (dentro de su habitual política) de "haber dejado" que el Rey pierda la compostura en plena Cumbre Iberoamericana.

Pero mucho más duro es aguantar a Hugo Chávez, así que difícilmente podría reprocharle al Carlangas el que se haya puesto como se puso con el presentador de televisión, cantante de rancheras, pelotero de béisbol, y ocasionalmente, presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías. El jombre de Miraflores ha demostrado sobradamente su capacidad de largar como un predicador (con el mismo tono de voz, además) y convertirse para la Cumbre Iberoamericana en el equivalente del cuñado bakala en una celebración familiar.

Y es que es eso: la Cumbre Iberoamericana es normalmente la excusa que tiene el King para comer platos típicos, hincharse a catar licores locales y dormir la siesta mientras que los licenciados presidentes latinoamericanos desfilan uno a uno por la tribuna de oradores para soltar sus ampulosas parrafadas sobre la solidaridad y unidad interiberoamericanas. Que venga Hugo Chávez y le interrumpa la siesta para soltar sus diatribas y, encima, meterse con España (porque no sólo fue Aznar el objetivo de sus dardos, ni mucho menos), le debe haber tocado sus reales sensibilidades cosa mala.

Por otra parte, Aznar no es un fascista. Quizás lo fuese en 1977, pero no lo es ahora. Y sí, es un cretino, ególatra, autoritario y creído, pero a pesar de esas cualidades, y (sigh) puede que por causa de ellas, fue elegido dos veces presidente del Gobierno.

Y, sí, presidente Chávez, en su programa de la tele puede decir usted lo que le venga en gana. Pero si le sacan por ahí y le invitan a langosta de Chiloé y Concha y Toro reserva, lo mínimo que puede hacer es subir a la tribuna y decir muy despacio que la América hispana es un prodigio mundial de solidaridad y cooperación. Y dejar dormir al Rey.

Seguiremos informando.