Mensaje del Carlangas a la nación española: no sé en sus casas, pero en la de mi abuela ver a toda la familia viendo el mensaje del King se convierte en un espectáculo en sí mismo. Los habituales comentarios: "Está más viejo", "Cuánto pote le han tenido que meter", "Y ahora... ¡cambio de cámara!" van complementados con las menciones a la actualidad: "A que no habla de la hija", "A ver si habla de Chávez", "Esa foto del Rey de jardinero no se la cree ni él" para terminar con las referencias al tiempo: "Éste año se está alargando", "Se tendrá que levantar a mear", y, como no, la celebradísima "¿por qué no te callas?"
Sí, ya van treinta y dos mensajes de Nochebuena de S.M. el Rey (complementado por el inefable publirreportaje "Actos de la Familia Real", que en la redacción del Telediario debe de ser un castigo destinado al periodista más detestado, el becario más pringado y el que tiene que complementar la paga de Navidad con horas extra (o a lo mejor por los tres) y España sigue teniendo un rey, una Casa Real, infantes e infantas y toda la caterva. Aun así, el republicanismo progresa: a ver quién va a ser el primero en ignorar positivamente el mensaje del Rey a favor de la unidad contra el terrorismo. No miren ahora, pero creo que llevará bigote.
Donde realmente ha progresado es en Nepal, donde el año que viene, Brahma mediante (hasta ahora, el único país oficialmente hindú del mundo; India es un estado laico) los ciudadanos darán la patada al rey Gyanendra y proclamarán la república, poniendo fin a casi treinta años de guerra civil entre el Partido Comunista de Nepal (maoísta y, en consecuencia, pelín republicano) y la monarquía.
El rey Gyanendra fue ese simpático señor que asumió el trono tras un extraño episodio que en su día califiqué de "ruleta nepalí" (una evolución de la ruleta rusa que implica poner una metralleta en el centro de la mesa y apretar el gatillo) y capaz de dejar a Hamlet en mantillas: el hijo del monarca reinante entra borracho y armado con una Kalashnikov en el palacio real y dispara a todo quisque, antes de pegarse un tiro en la cabeza: curiosamente, Gyanendra, hermano del rey, no estaba en ese infausto momento (ejem)
Dado que lo de Gyanendra era demasiado turbio para todo el mundo, estaba claro que la monarquía no iba a durar demasiado y así ha sido.
Uno menos. Quedan 27.
Seguiremos informando.
Sí, ya van treinta y dos mensajes de Nochebuena de S.M. el Rey (complementado por el inefable publirreportaje "Actos de la Familia Real", que en la redacción del Telediario debe de ser un castigo destinado al periodista más detestado, el becario más pringado y el que tiene que complementar la paga de Navidad con horas extra (o a lo mejor por los tres) y España sigue teniendo un rey, una Casa Real, infantes e infantas y toda la caterva. Aun así, el republicanismo progresa: a ver quién va a ser el primero en ignorar positivamente el mensaje del Rey a favor de la unidad contra el terrorismo. No miren ahora, pero creo que llevará bigote.
Donde realmente ha progresado es en Nepal, donde el año que viene, Brahma mediante (hasta ahora, el único país oficialmente hindú del mundo; India es un estado laico) los ciudadanos darán la patada al rey Gyanendra y proclamarán la república, poniendo fin a casi treinta años de guerra civil entre el Partido Comunista de Nepal (maoísta y, en consecuencia, pelín republicano) y la monarquía.
El rey Gyanendra fue ese simpático señor que asumió el trono tras un extraño episodio que en su día califiqué de "ruleta nepalí" (una evolución de la ruleta rusa que implica poner una metralleta en el centro de la mesa y apretar el gatillo) y capaz de dejar a Hamlet en mantillas: el hijo del monarca reinante entra borracho y armado con una Kalashnikov en el palacio real y dispara a todo quisque, antes de pegarse un tiro en la cabeza: curiosamente, Gyanendra, hermano del rey, no estaba en ese infausto momento (ejem)
Dado que lo de Gyanendra era demasiado turbio para todo el mundo, estaba claro que la monarquía no iba a durar demasiado y así ha sido.
Uno menos. Quedan 27.
Seguiremos informando.