martes, 10 de junio de 2008

Se acabó la broma

Con ésto iba a empezar mi artículo sobre la huelga de transportistas:


Pero ésto complica las cosas: nadie se esperaba que las cosas se pusiesen así, pero podemos contar con por lo menos veinticuatro horas de protesta generalizada, y no sólo de las organizaciones minoritarias, como hasta hoy.

La huelga de camioneros no se puede ganar porque el precio del gasóleo no se puede subvencionar para los camiones. Si los agricultores y pescadores tienen gasoil subvencionado, es porque primero: Bruselas arca con una parte de la cuenta, y segundo, el abastecimiento de ésta clase de gasoil puede ser controlado por la relativa escasez de puntos de distribución, mientras que el de los camiones no. Si en cada gasolinera de España ponemos dos surtidores, uno de gasoil subvencionado y otro que no lo está, damos paso a un fraude de proporciones gigantescas (al fin y al cabo, ¿qué es un camión? ¿Puede un Hummer calificarse como camión?) fraude que obviamente pagará el contribuyente, por no hablar de que Bruselas probablemente lo prohiba al cabo de unas semanas.

Pero la huelga de camioneros no es sólo por el gasoil. Cada vez hay menos empresas de distribución (es decir, conforme los supermercados se van concentrando en grandes cadenas) que impiden que el camionero pueda compensar el aumento del precio del combustible. Es decir: si un camionero se atreve a subir un 15% sus tarifas para seguir el aumento del gasoil, Carrefour o Eroski no tienen ningún problema en contratar a otro camionero que no lo haga, por lo que nuestro valiente camionista se queda sin trabajo. Es por eso que otra exigencia de los camioneros son las tarifas mínimas; que no se pueden hacer, porque ¿a quién las aplicas? Si le pones una lista obligatoria de tarifas a un camionero checo o portugués, Bruselas se te echa al cuello.

Y sí, en Bruselas se están volviendo muy cabrones, pero eso es para otro artículo.

En todo caso, la prensa crea pánico (es su trabajo), las masas de media España, que adoran un buen pánico, asaltan los supermercados en previsión de un desabastecimiento que no será ni grave ni problemático (como si tuviera usted una crisis por quedarse dos días sin lubina, señora) y hacen cola en las gasolineras, en una reedición de la Paradoja del Desabastecimiento Petrolero: un coche haciendo cola para llenar el depósito, gastando la gasolina que una persona sensata intentaría evitar gastar.

En fin: la muerte del piquete granadino prueba que hay mucho animal suelto. Las cosas se complicarán uno o dos días. Pero el pánico es absurdo.

Seguiremos informando.

P.D. España 4-1 Rusia. En la Rusia Soviética el Partido te ganaba a tí, pero recuerden la inmortal frase del señor Lobo. Aun queda mucho fúmbo.