miércoles, 5 de noviembre de 2008

Momento friki donde los haya

Innecesario es decir, a éstas alturas del campeonato, lo mucho que me gusta The West Wing, o en nuestro idioma, El Ala Oeste de la Casa Blanca. Hablando con mi amigo Dani el otro día, comentaba lo mucho que me recordaba la campaña de Obama a la serie, e incluso las cosas que tenían en común el candidato Obama y el personaje interpretado por Ramón Estévez (a.k.a. Martin Sheen).

Aquí a su izquierda, Josh Lyman, vice-jefe de gabinete del presidente Bartlet: uno de mis personajes favoritos de The West Wing. Tímido en su vida personal, implacable e irónico en su vida profesional, es un maestro de la política a pesar de su juventud y es una de las figuras más reconocidas dentro de la política de Washington.
Y aquí a su derecha, el representante del 5º distrito de Illinois, Rahm Emanuel, conocido como "Rahmbo" y presidente del Comité Electoral Demócrata del Congreso: el responsable de decidir quién, dentro del Partido Demócrata, es digno de candidatarse a un escaño en el Congreso; y una vez decidido, organizarlo todo para que sea elegido. Al igual que Josh, es judío, tiene una lengua viperina reconocidamente feroz y es extremadamente competente en su trabajo.
A pesar de que Josh Lyman fue, sobre todo, un personaje creado por Aaron Sorkin a la medida de su amigo Bradley Whitford, Emanuel es, reconocidamente, una de las principales inspiraciones para el personaje de Josh, según, entre otras fuentes, éste artículo de Rolling Stone de octubre de 2005.

Bien, pues. Si no recuerdo mal, al final de la serie Josh Lyman se convierte en el jefe de gabinete (chief of staff) del nuevo presidente electo Matt Santos (Jimmy Smits) el primer presidente de los Estados Unidos procedente de una minoría étnica.

¿A que no saben una cosa?

Seguiremos informando.

2 comentarios:

javiheavyRIP dijo...

Tiene buena pinta el Rahm.
No así su web.
¿Qué opinión tiene sobre Israel-Palestina?

CardinalXiminez dijo...

Es MUY judío y MUY pro-Israel, lo cuál favorece a Obama: cuando el presidente decida hablar con Irán (que lo hará) y a meterse en el fregado Israel-Palestina (más dudoso) a ver quién es el simpático que va a ir a quejarse de que la administración Obama es anti-Israel a un tipo como Rahm.