miércoles, 3 de febrero de 2010

De tanques y empleos

En las estepas de Ucrania y Bielorrusia, durante la Segunda Guerra Mundial, se enfrentaron dos modelos y dos ideas distintas de tanque pesado. Los alemanes equipaban sus formidables Panzer IV, V (o Panther) y VI (o Tiger): obras cumbre de la ingeniería alemana, cuidadosamente diseñados, gigantescos y poderosísimos. La Unión Soviética, del otro lado de las líneas, enviaba T-34, un modelo igualmente bien diseñado, pero en un sentido totalmente distinto: eran más pequeños y mucho menos poderosos que las bestialidades sobre orugas alemanas, pero eran muchísimo más baratos de producir y mantener. Tanque contra tanque, los alemanes ganaban de goleada, pero desde el principio no fue tanque contra tanque. Eran cuatro, cinco, seis tanques soviéticos contra cada tanque alemán - y eso se demostró imposible de contener.

Dos ideas igualmente contradictorias se enfrentan, ahora mismo, en la gestión política del mercado laboral español. Los sindicatos, con el apoyo de los partidos políticos de izquierda, abogan por crear empleos estables, bien formados, bien pagados y dignos. La patronal, con el entusiasta apoyo de la derecha política, aboga por seguir donde siempre hemos estado: creando empleo barato, temporal, sin necesidad de dignidad o formación.

El PSOE ha intentado, de todas las maneras posibles, seguir la primera opción. Pero las urgencias de las cifras - el necesitar que baje el paro ya, o al menos para las próximas elecciones, obligarán finalmente al gobierno a tragar bilis y autorizar a los empresarios a crear más empleo de mierda.

No estoy en contra de la reforma laboral, ni mucho menos: he leído demasiado a don Roger (y si no lo han hecho ustedes, háganlo) para pensar en otra cosa. Ahora bien, en éste tiempo y hora lo que propone el señor Senserrich - que el Estado se haga cargo de la protección social que hasta ahora estaba transferida a las empresas - es insostenible, dado que, simple y llanamente, no hay dinero para eso y ni lo puede haber. Lo que veremos - sí, señora, si el PP gana las elecciones todo eso que usted le culpa al PSOE le vendrá redoblado y sin vaselina - será una nueva vuelta de tuerca al deterioro de los derechos de los trabajadores. Una vez más, estamos ante el desmoronamiento del sistema social que comenzó en el cartismo inglés - ya he hablado de ésto antes.


Y lo desesperante es que los mecanismos en los que hasta ahora creíamos son absolutamente impotentes ante el tamaño de lo que tenemos delante. La izquierda española en general está reaccionando como siempre ha hecho a un problema que es totalmente nuevo. Quizás una huelga general asustase en los años 80, pero el capitalismo es ahora cien veces más grande y cien veces más poderoso: es como enfrentarse a Godzilla tirando chinas del río.

El camino está claro, pero es que nos empeñamos en ser demasiado pequeños para empezar a recorrerlo.

Seguiremos informando.