martes, 28 de octubre de 2008

Lo que le faltaba a Sarah Palin

Después de demostrarse empíricamente que Sarah Palin no tiene ni idea de nada; después de lo de los 115.000 euros en ropa; después de la pelotera de lo de mandar echar a su ex-cuñado de la policía...

Ted Stevens.

Cuándo Sarah Palin fue elegida como candidata a vice-presidente (posiblemente la peor decisión de McCain, con diferencia) me extrañó que en un principio se dijese que estaba en contra de la construcción del puente a la Isla de Gravina, conocido como el mayor ejemplo de pork (o gasto innecesario con fines electorales). Y me extrañó, porque el puente era un empeño personal de Ted Stevens, un señor muy mayor (tiene 84 años) y que es senador por Alaska por el Partido Republicano desde 1968, es decir, desde cuándo Sarah Palin tenía cuatro años.

Alaska es un sitio suficientemente lejano y con un sistema político lo suficientemente cerrado para fomentar la existencia de un cacique local, y éste cacique, sin duda alguna, se llama Ted Stevens. En Alaska hay una carretera Ted Stevens, y el aeropuerto de Anchorage se llama Ted Stevens. Pensar que alguien pudiese cortar el bacalao, en Alaska en general y en su Partido Republicano en particular, sin la connivencia del tío Ted, me parecía absurdo. Y así era.

Pero si hay algo por lo que Ted Stevens es mundialmente conocido es por el discurso que dio en el Senado mientras era presidente de la Comisión de Comercio (el Senado de los EE.UU. se basa mucho en lo que los nativos llaman seniority: cuándo más tiempo estés en el Senado, más posibilidades tienes de presidir , aunque seas un total incompetente). El discurso en cuestión, que está mucho mejor comentado por The Daily Show, dio al mundo la expresión "una serie de tubos", y, lo que era peor para el tío Ted, llamó la atención sobre los caciquismos que hacía, día sí y día también, en la lejana Alaska.

Y ahora, le han pillado. Stevens, que hacía campaña para reelegirse por séptima vez para el Senado, ha sido condenado por aceptar regalos de un prospector de petróleo (uy, petróleo en Alaska...Se ha hablado algo...del tema...) y no contárselo a nadie. Por lo que su campaña para la reelección, que ya iba perdiendo, se puede hundir del todo. Y sería la primera vez que un demócrata se lleva algo en Alaska desde 1976.

Es que nada le sale bien a ésta mujer.

Seguiremos informando.