lunes, 17 de agosto de 2009

Etnocentrismo mis cojones

El sábado, el Boletín Oficial del Estado de Afganistán publicó la nueva Ley del Estado Civil, según leo en la BBC. La nueva ley obliga a las mujeres a tener relaciones sexuales con sus maridos; si no lo hacen, éstos tienen derecho a privarles de alimentos. Y, al igual que en otros países de igualmente saludables costumbres religiosas (tipo Arabia Saudí), prohibe a las mujeres trabajar sin autorización de sus maridos, y, en caso de divorcio o viudedad, la custodia de los hijos pasa automáticamente al padre o al pariente varón más cercano. Nótese que la ley aprobada es una versión enmendada para suavizarla: la propuesta original eliminaba la necesidad de consenso para el sexo conyugal (autorizando, efectivamente, la violación dentro del matrimonio) y obligaba a las mujeres, a como mínimo, un polvo cada cuatro días.

Está más que claro que la cultura afgana está lejos de ser la más progresista, avanzada y tolerante del mundo. Lo sabíamos cuándo aceptamos seguir en Afganistán aun quedando claro que la venganza que Estados Unidos requería por el 11-S (que fue el motivo original de la invasión) no sería colmada en tierras afganas. Nuestra intención, por lo que nos vendieron, era (y es) ayudar a los afganos a construir, paso a paso, una democracia; las costumbres, hélas, permanecerían, pero al menos ofreceríamos un marco de libertad que garantizase que, si alguien quería romper la barrera y hacer cosas como formar un grupo de rock, afeitarse, ver la tele o bailar, no fuese inmediatamente detenido y enviado al Estadio Nacional a que le cortasen las manos y luego le ahorcasen.

Resumiendo: no acabaríamos con la costumbre de la burka; acabaríamos con la burka obligatoria por ley. Para mí, con una ley como ésta el gobierno afgano se nos está riendo en la cara.

Y es por eso que ahora mismo estoy echando humo por las orejas, porque de dos una: o se manda un destacamento de la ISAF ahora mismo a darle de collejas al presidente Karzai por perfecto imbécil o salimos por pies de ese agujero polvoriento para nunca más volver: porque que soldados con la bandera española en la hombrera estén dispuestos a sacrificar vida y hacienda por defender ESO, es intolerable desde cualquier punto de vista.

Seguiremos informando.