lunes, 18 de febrero de 2008

Cuándo vienes a casa me pillas en la cocina

Se nota que me hago mayor y empiezo a desarrollar un callo en éstas cosas. Ayer me fui a la cama siendo el tipo más miserable del universo; y sin embargo me he despertado como una rosa. La catarsis de ayer me sentó muy bien.

Así que en lugar de desarrollar una carrera de poeta romántico francés (que no da mucho dinero, pero ponerte ciego de absenta Pernod, te pones) ya estoy aquí de nuevo para hablar de política.

Éste fin de semana le pregunté a mis amigos sociólogos: ¿cuán cocinada está la encuesta del CIS?

Respuesta: un porrón. Todos los medios están cocinando las encuestas, como siempre se ha hecho, pero, por increíble que parezca, en éstas elecciones, todas han sido cocinadas en contra del Gobierno.

Lo de ayer en Público fue épico. ¿El PP segundo partido en Cataluña? ¿Estamos hablando de ese PP de "La OPA debe evitarse para que Endesa siga teniendo su sede en territorio nacional"? ¿Ese PP del "los niños deben aprender castellano e inglés, pero el catalán es innecesario"? ¿Ese mismo?

La verdad es que no es mala idea. Manipular las encuestas en tu contra es algo que no genera críticas del contrario (salvo de Llamazares, pero a Llamazares no se escucha ni a sí mismo), puede posteriormente ser aplicado a tu favor (si tienes margen de maniobra) y, sobre todo, cumple con tus intenciones declaradas de acojonar a la gente con el regreso del bigotismo y sus adláteres.

De hecho, ver los datos puros da una idea bastante clara de por dónde van realmente los tiros. En la misma encuesta de Público (la segunda parte publicada hoy) el porcentaje de votantes del PP que piensa que va a ganar Rajoy es del 33,8%. El porcentaje que piensa que va a ganar Zapatero es... del 33,8%. No es un optimismo demasiado exacerbado, que digamos.

En fin, sea. Vamos a ver si la estrategia de la cocina da resultado. Si no, que Jehová nos coja confesados.

Seguiremos informando.