miércoles, 29 de julio de 2009

De cuarenta en cuarenta

En el islam chií el luto dura cuarenta días y se llora dos veces: primero se llora el luto por el fallecido y, cuarenta días más tarde, se llora el luto por la familia del fallecido, en solidaridad con su sufrimiento. El luto chíi, además, como habrán podido ver más de una vez por televisión, es desesperante en su publicidad y en su vigor: literalmente, todos los amigos y familiares del fallecido pasan horas en la calle gritando y dándose puñetazos en el pecho.

Durante la revolución islámica de 1978-79, la pauta del luto también marcaba la pauta de las grandes manifestaciones: el pueblo salía a protestar contra el Sha, el Ejército y la Savak les cosían a tiros, moría gente. Los funerales eran manifestaciones de protesta, igualmente reprimidos a tiros. Y cuarenta días más tarde, se celebraba un funeral idéntico, que generaba otra mantada de muertos. Y vuelta a empezar.

Ésto viene porque, señora, si creía que lo de las protestas en contra de Mahmud el Ahmadineyad y su abiertamente fraudulenta victoria electoral había terminado, es que no conoce bien a los persas. Ésta semana se cumplen cuarenta días de las protestas de las que usted se acuerda, y es indudable que Teherán volverá a llenarse de gente protestando. También más que probable es que la policía y los guardianes de la revolución vuelvan a liarla a tiros.

Y volverá a empezar. De cuarenta en cuarenta días.

Seguiremos informando.