lunes, 26 de noviembre de 2007

Administrar la anomalía australiana

Éste fin de semana fueron las elecciones australianas, donde el Partido Liberal australiano ha recibido un centro-chut del electorado que le ha dejado bastante tieso, perdiendo casi un millón de votos (de diez millones).
El resultado electoral no sólo deja sin puesto al Líder Político Que Me Daba Más Miedo, John Howard (con su sempiterna sonrisa de "te voy a despellejar vivo y luego me comeré la piel") sino que además, si las proyecciones se cumplen, le puede dejar sin escaño.
¿Y a quién caraglio le importan las elecciones australianas?, declararán sectores bien informados de entre nuestros lectores. Hombre, Australia es un país tal que grande, así que es dificil no prestarle atención. El gobierno Howard ha sido, posiblemente, el gobierno que ha llevado a su país a Irak con más entusiasmo (sí, creánnos, con más entusiasmo que Bush), lo cuál es motivo para que desde aquí caiga mal.
Australia es un país anómalo. Al igual que Nueva Zelanda, es un transplante de Inglaterra en el otro lado del mundo. Y dado que su seña de identidad nacional es precisamente esa (qué rayos, tienen la Union Flag en la bandera) han intentado conservarse así de todas las maneras posibles e imaginables. En consecuencia, Australia es uno de los países más abiertamente racistas del mundo.
De ahí la política White Australia, que prohibió la inmigración de chinos hasta los años 70 (y de griegos hasta los años 50); de ahí la absoluta e integral marginación de los aborígenes, de ahí un montón de cosas más.
Pero el mundo se empequeñece, y llegar a Australia ya no tarda catorce meses, ni catorce semanas: ya tarda catorce horas. Y por todo el Índico y el Pacífico, Australia refulge como un faro de prosperidad: malayos, polinesios, melanesios, tailandeses, birmanos, cingaleses, indios y pakistaníes, todos quieren ir a Australia.
El gobierno Howard se ha mantenido en el poder catorce años en gran medida jugando con los temores de la clase media australiana de verse invadidos por la inmigración. Los atentados de Bali de 2002 (en los que murieron más australianos que balineses) dieron más combustible al Partido Liberal (y a su CSU rural, el Partido Nacional) para alentar ese miedo y combinarlo con la flotante amenaza del "terror". Sumemos a todo eso que tres cuartas partes de los medios de comunicación australianos son propiedad de Rupert Murdoch (es australiano, no lo olviden) y ya tenemos un cóctel de paranoia que a veces explota, como en los disturbios de hace un par de años.
Pero Australia ya no puede ir más lejos con ésta política. Asia se ha revelado como mejor negocio que América (más consumidores) y la población australiana envejece con progresivo vigor, vigor éste alentado por el hecho de que muchos jóvenes australianos de clase media se van a EE.UU. y a Europa; asfixiados por la presión de un país cada vez más patriotero, racista y olvidado. Y la paranoia terrorista se deshace por las propias bartolinadas de los que la intentan imponer: hace dos semanas detuvieron a un par de miembros del Partido Liberal por hacer panfletos en los que un grupo musulmán (sic) agradecía al Partido Laborista su apoyo a la inmigración y a la liberación de los terroristas de Bali.
En fin. Esperemos que a partir de ahora, las cosas vayan un poco mejor.
Seguiremos informando.

5 comentarios:

la reina del hielo dijo...

Hombre, Australia ha tenido siempre una política hacia los "Asian Others" terrible, pero pamién es verdad que ellos fueron los que fundaron APEC, que, aunque sea una Organización Internacional sólo para economías, entra Taiwan, lo que es hermoso y desde 1998 (crisis de los dragones asiáticos)se están firmando un montón de documentos para prevenir ETS, prohibir el uso de armas cortas... vamos, que están haciendo una miniUE.

El señor Howard era de lo peor, pero los australianos siempre han supeditado su política exterior a lo que la potencia dominante (antes mamá Inglaterra, ahora los USA)quisiera.

Australia está en un sitio chungo y sus rangers son los únicos capaces de entrar en Timor Oriental.

Pedro l. Corpa Hervás dijo...

Hola Thaigo, soy Pedro.
Oye, me encanta tu blog, que lo sepas. necesitaria tu mail para mandarte el mio, a ver que te parece. mi mail es avantasia2003@yahoo.es

CardinalXiminez dijo...

Hombre, Australia es un gran país.

Si una vez eligieron primer ministro a un jombre que había entrado en el Guinness por haberse bebido una yarda de cerveza (ésto es, un vaso de 91 centímetros de largo conteniendo 1,7 litros de firra) en once segundos.

¡Y encima el tipo dijo que eso fue lo que le hizo ganar las elecciones!

L. dijo...

De hecho durante un tiempo la politica de inmigracion australiana se decidio por aceptar (al fin) que el pais-continente esta mas cerca de Asia que de Europa, y comenzaron un reclutamiento de inmigracion cualificada de paises aledaNos. Por desgracia poco despues aparecio en la escena Pauline Hanson (no estoy segura de si comparala con Le Pen es acertado, pero para que nos hagamos una idea) alimentando las llamas de la ideologia de la Supremacia Aria con profundas raices en la sociedad australiana; los partidos politicos fliparon, y tal y como ha pasado en otros sitios donde la extrema derecha ha hecho un movimiento similar, se echaron para atras y volvieron a las andadas.

Estoy de acuerdo, Thiago, es un lugar especial.

El otro dia una de mis compaNeras de casa, que es australiana y muy lesbiana, organizo una fiesta para celebrar que Howard ya no es PM, con el lema: "maybe now we'll get some civil rights!". Algo es algo, no?

El "Gentleman" dijo...

Draw Australia!!