viernes, 7 de marzo de 2008

Actualización: Haciendo campaña

Me escribe el señor Corpa: en efecto, se me había pasado hablar de la señora Díez y de sus cosas.

Sería muy fácil definir a la señora Díez como una facha revenía y dejarlo ahí, pero eso implicaría una falta de nivel impropia de éste su blog.

Rosa Díez es fruto de un momento histórico: el asesinato de Miguel Ángel Blanco, en 1997. En ese momento, se articula, sobre todo en Euskadi, la llamada "unidad de los demócratas"; es decir, el consenso único e infalible de las fuerzas políticas contra ETA.

Pero pronto quedó claro para los sectores más políticamente conscientes que el PP había decidido, desde el principio, agenciarse ese concepto (el de "unidad de los demócratas") para su propio beneficio, intentando derivar ese consenso transpartidario, en vez de contra ETA, contra el nacionalismo en general.

El frentismo tiene un problema; en ellos la posición ideológicamente más radical siempre gana. Ésto, naturalmente, beneficiaba al PP de Euskadi, que inmediatamente asumió la cabecera política del frentismo vasco. En consecuencia, el PSE se convirtió prácticamente en un subordinado político del PP vasco.

Hubo sectores del PSE que estaban muy cómodos con el frentismo. Les otorgaba un protagonismo político a escala nacional, siempre apreciado cuándo eres un político de provincias. Recordemos que en 1997 el PSOE era un partido prácticamente descabezado; Felipe se había ido y cualquier atisbo de importancia era apreciado para aquellos que querían trepar.

Montada en el frentismo, Rosa Díez se presentó a la secretaría general en el 35º Congreso del PSOE.

La cuestión era (y es) que hacer de la vida política española una pugna entre nacionalistas y no-nacionalistas no sólo implicaría que todo lo demás (incluyendo cosas tan poco importantes como la economía, la sanidad y la educación) pasarían a un segundo plano de una guerra de banderas; es que supondría dejar la iniciativa del debate político al PP, lo que implicaría un gobierno pepista ad aeternam.

El PSOE fue sabio de no ceder. En el 35º Congreso a la señora Díez le dieron pal pelo. El frentismo empezó a desmoronarse cuándo se demostró que el PSE no iba a ninguna parte siendo el segundo espada de Jaime Mayor Oreja. A Rosa Díez la mandaron al frigorífico del Parlamento Europeo.

Lo que hace ahora la señora Díez es articular a aquellos cuya única razón de ser política es su posición en el conflicto anti-nacionalistas/nacionalistas (cítenme alguna propuesta de UPD que no tenga que ver con eso) pero que no se atreven a tirarse a la piscina y hacerse del PP.

Imagínense la opinión que me merece alguien cuya única preocupación en la vida es cuán española es España. Esos son los votantes de UPD.

Seguiremos informando.

3 comentarios:

Pedro l. Corpa Hervás dijo...

hombreee, la primera parte, el repaso biografico, me parece a la altura magna de sus habituales análisis, pero los dos ultios parrafos no le habran quedado algo demagogicos? (si es la lectura que se queria dar a entender del artículo, no me parece que haya que subrayarlo otra vez "y pa tontos"...
No se, el caso es que un partido que cuenta con Savater en sus filas, me merece algo mas de sesudez. (aun estando de acuerdo en todo lo demas, repito)

Mademoiselle Fifí dijo...

Igual que el artículo anterior me inspiraba muchas discrepancias, en este estoy más de acuerdo.
A mis manos llegó un panfleto de esta asociación política de pro y lo leí. Automáticamente lo tiré a la basura por indignante. Nacionalismo, ETE y victimismo son todos sus temas electorales.
Y lo del sesudismo del cabezón de Savater pues... un señor que elige como elige las camisas, no apota sesudez a nada.
Ósculos afrancesados...¡Vota Sarkozy!

CardinalXiminez dijo...

Fernando Savater es un onvre cuyo principal problema es el de todo intelectual español que, por una de éstas casualidades que tienen nuestros inconsecuentes "media", se convierte en una figura mediática: su ego se infla de forma tal que obscurece cualquier mérito pasado y presente.

El señor Savater puede tener sus opiniones: le pueden gustar las carreras de caballos y los guisos, pero que no me venga como La Gran Consciencia Ética Nacional™ porque no cuela.