martes, 11 de marzo de 2008

Brasileños como los demás

Nunca se ha hablado tanto de España en la prensa brasileña desde que tengo memoria. Ayer la portada de la Folha de São Paulo, el periódico de mayor tirada del país, abría con la noticia de la victoria de Zapatero, a cinco columnas.

¿El motivo? Pues la peor crisis diplomática entre Brasil y España desde hace décadas. El embajador de España en Brasilia ha sido llamado al Congreso Nacional brasileño para dar explicaciones. ¿Han leído algo en la prensa española? Pues yo tampoco.

Y el por qué de la crisis diplomática tiene que ver con nuestro querido y cascado Aeropuerto Internacional de Madrid-Barajas y, más específicamente, con su destacamento de Policía Nacional.

No es un secreto que los controles de inmigración se han hecho más duros últimamente. Y hasta ahora España no era un destino preferente para la inmigración brasileña, que prefería ir a Estados Unidos y a Portugal. Pero durante los últimos dos años la comunidad brasileña en España ha crecido exponencialmente y la Policía Nacional ha pasado a mirar con más ojo. Con lo que claro, aumenta la posibilidad de meteduras de pata.

El caso que ha llamado la atención de la prensa fue la de una muchacha, licenciada en físicas, que iba a un congreso en Portugal. En la aduana de Barajas le dijeron que le faltaba documentación, la metieron en las salas de espera de los inmigrantes rechazados y la devolvieron a Brasil en el primer vuelo.

Que la Policía Nacional no es especialmente flexible y humana con las personas no es algo novedoso. Sumamos a ello el callo respecto al sufrimiento humano que desarrolla cualquier funcionario de inmigración y podemos encontrarnos con rostros de hormigón armado indiferentes ante cualquier problema. Además, que las condiciones de las salas de espera para inmigrantes a deportar son penosas, por decirlo de forma suave, es algo que se sabe desde hace tiempo. La experiencia debió de ser definitivamente terrible y, efectivamente, indignante. Y, como no, de la Embajada y del Consulado brasileños en Madrid (esa institución donde siete personas se empeñan en administrar los papeles de 95.000 ciudadanos del que posiblemente es el país más adicto a la burocracia del orbe tras la India) ni noticias.

Pero la reacción de la prensa brasileña en general ha sido increíblemente estúpida, porque el incidente ha representado lo que la clase media-alta brasileña (que es la que al fin y al cabo escribe y consume prensa) más odia y teme en la vida: que extranjeros les "confundan" con unos "sudamericanos" cualquiera. E inmediatamente han surgido las acusaciones de "discriminación" contra los brasileños, vulneración del orgullo nacional y del derecho de la burguesía brasileña de ir a donde quiera a quejarse de la comida.

Y, por si la situación no fuera suficientemente cretina, el gobierno brasileño ha decidido saltar en defensa del orgullo patrio con medidas absurdamente revanchistas: la última idea del Ministerio brasileño de Exteriores es establecer una "cuota" de españoles a los que rechazar en la frontera, para mantener la "reciprocidad". La industria turística brasileña ha sudado sangre los últimos años para arañarle turistas a Punta Cana y Varadero y llevarles a Natal, Fortaleza o Costa do Sauípe. Y justo cuándo se empieza a conseguir, si se empieza a parar a los españoles en la aduana, se manda todo a la mierda en cero coma.

Lo peor de todo es que la psicosis en la prensa ha sido tal que hasta mi abuela, cuándo le dije que tenía que ponerse buena de una bronquitis que le había dado para que se viniese a verme ésta primavera, me preguntó: ¿Y si me paran en la frontera?

Dudo que la Policía Nacional tenga ningún inconveniente en dejar pasar a una encantadora ancianita de 72 años, que ya ha venido quince veces y ha vuelto todas ellas. Si los tuviera, ahí sí, me empezaría a preocupar.

Seguiremos informando.

Actualización (19h40): Pues sí que la prensa española ha dado noticias: aquí en El País, dónde se conforman con citar a las agencias, y en Público, dónde ponen alguien a excavar un poquito. Eso pasa por ser un gambitero y no tocar un periódico desde ayer por la mañana.

Seguiremos informando.

2 comentarios:

Galiceiro dijo...

Es una verguenza que por culpa de un malentendido o una negligencia policial, dos países que tendrían que estar condenados a entenderse, se distancien de esta forma. Venga un saludo!!!

Anónimo dijo...

Tambien se puede decir que la reaccion española es exagerada, porque por deportar a 20 españoles porque no tenian suficiente dinero tampoco es para tanto.
y no veo mal el principio de reciprocidad, o a caso crees que solo los paises ricos estan expuestos a los peligros cuando un extranjero entre a su pai?.. pues la respuesta es NO. O sino mira de que paises vienen los que van a hacer turismo sexual y a abusar de menores a paises como tailandia, cuba o brasil...
YA ESTA BIEN DE TANTO COMPLEJO DE SUPERIORIDAD!