lunes, 2 de marzo de 2009

Días de cine: "Slumdog Millionaire"

El cine de entretenimiento tiene un problema. La crítica de cine de orientación marxista (y, queramos o no, eso quiere decir la crítica de cine de orientación francesa) considera que la función social del cine es concienciar políticamente: una película "meramente" de entretenimiento queda dispensada como "obra menor". Como marxista, me vería tentado a pensar de esa manera. De hecho, la convención social a la hora de tratar el cine cultureta es precisamente esa; uno se ve obligado a despreciar el cine de entretenimiento. Pero es que mi definición del buen cine es más amplia y más tolerante: un medio que permite contar historias con unas posibilidades técnicas superiores al teatro (y no me refiero únicamente a los efectos especiales: por ejemplo, no hay motivo para que una actuación no sea impecable en cine). La "función" de ese mensaje, bueno, es importante, pero no es lo más importante.

Y doy gracias por tener amigos como los que tengo, que son capaces de obviar las convenciones sociales y ver allende del marxismo rancio del Cahiers du Cinema (rancio el Cahiers du Cinema, no el marxismo). Confieso, la primera frase que dije al terminar de ver "Slumdog Millionaire" fue impecable dentro de la ortodoxia rojo-cultureta: "Qué chorrada, pero qué guay, ¿no?" Y de ahí, entre todos, iniciamos un debate sobre la redención del cine de entretenimiento.

No hay mensaje en "Slumdog Millionaire". Bueno, quizás sí, pero es abiertamente secundario. El argumento es bastante típico, y en ciertos puntos hay que hacer esfuerzos para mantener la suspensión de la realidad. Pero sin embargo, es una buena película. Bien hecha, relativamente bien interpretada, entretenida y divertida. ¿Merece los premios que se ha llevado? No sabría decirlo: tengo que ver "Frost/Nixon" que, para un friki politólogo como un servidor tiene una pinta estupenda. Pero, dentro del criterio hollywoodiano de entregar el Oscar a la mejor dirección al que tenga que hacer más malabares para rodar la película (sigo considerando que el Oscar a Peter Jackson vino dado por el hecho de que tenía que mover su orondo cuerpo de arriba abajo por toda Nueva Zelanda) en ese caso el premio a Danny Boyle es justo. La banda sonora es igualmente impecable (una especialidad de Boyle, como me recordó mi maestro Metalero). A saber.

En todo caso, interesante es. Y a ver si pone de nuevo de moda "¿Quiere ser Millonario?" Un servidor tiene ganas de ir.

Seguiremos informando.